Info Té
Historia china del Té.
China, año 2737 a.c.
”Un día de mucho calor, el emperador ShenNong, descansaba a la sombra de un arbolito; tuvo sed y, según una nueva costumbre, se puso a hervir un poco de agua.
Pero he aquí, de pronto, se levanta una ligera brisa, refrescante… el arbolito tiembla de gozo. Arrebatado ya por la inspiración, el emperador se propone a escribir algún poema. Entonces tres hojas se desprenden del arbol y dan vuelta unos instantes antes de posarse sobre el agua trémula. Shen-Nong espera un poco y luego, por curiosidad, acerca sus labios a esta infusion nacida del azar: ¡Jamás había probado un nectar semejante! El arbolito silvestre y sin nombre, a cuya sombra se había dignado sentarse el último de los Augustos, se convirtió, en lo sucesivo, en el té.”
Como consecuencia de esta historia el te se transforma en una bebida de infusion mundial y viaja a traves de todos los continentes para llegar a nuestras tazas.
Pero detras de esta bebida milenaria existen varios factores que la transforman en una de las más consumidas del mundo, quizás sea el ritual que la envuelve a la hora de ser consumida, o sus conocidos beneficios para nuestro organismo, nos hace sentir bien simplemente.
Historia japonesa del Té
La leyenda del origen del té por parte del emperador chino Sheng-Nong no es la única que existe. Los japoneses no aceptan por completo esta teoría y tienen su propia leyenda acerca del origen del té.
Para ellos el té es traído desde la India hasta China por el monje budista Bodhidharma. Se dice que al llegar al Cantón le ofrecieron al monje una celda en un templo de las montañas. Allí hizo votos para meditar despierto durante nueve años. Tiempo después comenzó a sentirse somnoliento y el sueño lo rindió. Al despertar se sentía muy angustiado por su debilidad por lo que decidió arrancarse los parpados y arrojarlos al suelo. Un día después creció en ese lugar una planta. Al masticar sus hojas con forma de parpado se dio cuenta que su sueño cedía lentamente.
Las primeras semillas para el cultivo de té las llevo Dengyo Daishi, un monje que estaba estudiando en China y a su regreso las planto en las tierras de su monasterio. Cinco años después le sirvió al emperador Saga una infusión hecha con estas hojas y dicen que le gusto tanto que ordeno que se cultivara té en cinco provincias cercanas a la capital.
El té dejo de ser consumido en la corte japonesa tras el deterioro de las relaciones entre Japón y China por tratarse de un producto chino. Cuando la situación mejoro, al principio del siglo doce, otro monje japonés llamado Eisai fue el primero en visitar China, y trajo con el más semillas de té y las enseñanzas del budismo Zen.
Las enseñanzas del budismo zen y el consumo de té evolucionaron de forma paralela y se llegó a una ceremonia japonesa única para el consumo del té. En la ceremonia japonesa del té el objetivo es llegar a un armonioso y silencioso momento durante el cual el anfitrión y los huéspedes tratan de revitalizarse espiritualmente mientras disfrutan de una exquisita bebida.
La ceremonia del té japonesa combina cuatro aspectos básicos, la armonía con las personas y con la naturaleza, el respeto por los demás, la pureza de corazón y espíritu, así como la tranquilidad. La ceremonia, que puede durar hasta cuatro horas, suele celebrarse en casa, en una habitación especial destinada a tal efecto, o en lo que se conoce como una “casa del té”.
La historia india del té
La India es el mayor productor de té del mundo, actualmente millones de personas trabajan en esta industria.
La creación del té para los indios nace de la mano de un príncipe y monje budista llamado Bodhidharma.
Desde un comienzo en el budismo Bodhidharma cumplía la función de predicar en la India y más tarde daria las enseñanzas de esta religión en la China.
Durante una peregrinación el príncipe se enferma gravemente, debido al estado de salud del mismo los sabios que también participaban del peregrinaje fueron consultados y decidieron darle de beber un infusión la cual nadie conocía hasta el momento, esa bebida era té.
A partir de ese momento el té cobra importancia entre indios y budistas pero también recibe la descripción de bebida con propiedades curativas.
Consejos para una excelente infusión
No todos los tipos de té se preparan de igual forma. La mayoría de las personas conoce la forma clásica de la preparación del té negro, pero si utilizamos ese mismo procedimiento para preparar una taza de té verde, lo único que vamos a lograr es una infusión amarga y desagradable. En esta publicación vamos a brindarles consejos para obtener la mejor infusión a partir de un té de buena calidad.
Si lo que nos interesa son mas las propiedades del té que su sabor y aroma, podemos dejar la bolsa o hebras mas de cinco minutos en infusión, recordando que así obtendremos una infusión amarga, áspera y menos aromática.El agua mineral es la mas adecuada para la preparación del té, en el caso de no acceder a ella debemos hervir el agua clorada durante dos o tres minutos para eliminar el cloro. El té en hebras es de mejor calidad que en té en bolsitas, también es un poco más caro.Es ideal preparar el té en una tetera de cerámica, porcelana o vidrio. Es importante tener en cuenta que no es aconsejable preparar el té en coladores de tipo cuchara, porque si bien hace la preparación más simple esta presiona a las hojas y no permite que se libere correctamente el sabor del té. Si queremos desteinar el té debemos calentar el doble de agua, luego preparar una infusión habitual durante un minuto, retiramos el agua del té y preparamos una nueva infusión con el té usado.
Hay cinco reglas de oro para la preparación del té negro en hebras:
1.- Calentar la tetera para que libere todo su perfume.
2.- La cantidad de té que se debe utilizar es una cucharadita de té en hebras por taza y una más por la tetera, y permitir que tome calor de la tetera caliente durante dos o tres minutos antes de colocar el agua caliente.
3.- Verter el agua a punto de hervir sobre el té.
4.- Dejar en infusión de dos a cinco minutos, no más porque se obtiene una infusión muy cargada.
5.- Al finalizar jamás lavar la tetera con detergente, de este modo estaríamos destruyendo una fina película que deja el té en el recipiente perdiendo las fabulosas propiedades aromáticas que posee. Cuantos más años tenga la tetera mejores y más aromáticas infusiones vamos a lograr.
Para preparar una taza de té verde:
1 y 2.- Los pasos uno y dos de la preparación del té negro se repiten para el té verde.
3.- No se utiliza agua a punto de ebullición, sino de 80-90º, sino disponemos de un termómetro permitimos que el agua llegue al punto de ebullición y esperamos 5 minutos antes de preparar el té.
4.- Las hebras de té verde no se conservan tan bien como las de té negro, por lo tanto las hojas no deben un más de un año de antigüedad.
5.- Dejar las hebras en infusión durante dos a tres minutos.
Recetas con Té
La primavera está con nosotros y es una oportunidad para disfrutar de nuestra bebida favorita de otro modo. En esta ocasión vamos a brindarles recetas para preparar té de otra forma.
Les aconsejamos que para preparar estas recetas utilicen el té negro Ceylan, ya que es el que tiene el sabor más neutro dentro del té negro. En el mercado podemos encontrarlo en forma de hebras, y de distintas marcas. Para las recetas de té verde podemos utilizar cualquier variedad, recomendamos de igual forma la gunpowder que es de las disponibles la de mejor calidad.
-
Infusión de té negro con menta: Para realizar el té negro con menta debemos preparar un té negro un poco más suave y agregarle hojas de menta. Luego añadimos azúcar.
-
Té negro helado: necesitamos té negro y azúcar, preferiblemente morena, pero si no disponemos de ella podemos utilizar azúcar blanca.
Para realizarlo preparamos un té dos veces más fuerte de lo habitual y añadimos el azúcar deseado. Al servir llenamos vasos largos de té y hielo y le podemos agregar unas gotitas de limón.
-
Té verde helado con limón: Hacer un té verde el doble de fuerte de lo habitual (dos cucharaditas por persona) y dejar en infusión tres minutos. En una jarra aparte, añadir azúcar, hielo y el jugo de medio limón por cada dos tazas. Una vez realizada la infusión, verter el té en la jarra preparada y agitar hasta la disolución de los hielos. En el momento de servir, llenar cada vaso con el té y hielo a partes iguales.
-
Té verde helado con menta: Hacer un té verde el doble de fuerte de lo habitual (una cucharadita por persona) y dejar en infusión junto con hojas menta durante tres minutos. Si no disponemos de hojas de menta frescas podemos usar té de menta en bolsita.
En una jarra aparte, añadir azúcar a gusto y hielo. Una vez realizada la infusión, verter el té en la jarra preparada y agitar hasta la disolución de los hielos. En el momento de servir, llenar cada vaso con el té y hielo a partes iguales.
-
Cítrico californiano: en una jarra colocamos cuatro cucharadas de té negro y hojas menta (o una bolsita de té de menta). Agregamos un litro de agua fría y dejamos reposar tres horas en la heladera.
Colamos la mezcla y le agregamos el jugo de un limón y medio litro de jugo de naranja. Añadimos rodajas de limón a gusto y lo dejamos reposar en la heladera. Para servir le agregamos azúcar.
Para obtener un toque diferente le podemos añadir 1 cucharadita de canela en polvo.
-
Té de frutas: preparamos tres tazas de té verde de modo tradicional y luego lo mezclamos con el jugo de dos naranjas y una taza de jugo de anana. Al momento de servir endulzamos a gusto.
Los expertos aseguran que el té helado es mucho más sabroso si se lo prepara directamente frío, como es el caso del cítrico californiano, pero lo debemos colar antes de beberlo. Pero si lo preparamos del modo tradicional y luego lo enfriamos con hielo también es delicioso, recordando que al agregarle hielo le estamos agregando agua por lo que debemos preparar un té negro un poco más fuerte.
Les recomendamos que el té no este en la heladera más de un día porque pierde su sabor original.
Recetas con Té (segunda parte)
En esta oportunidad le ofrecemos más recetas para disfrutar del té en una forma original y novedosa. Todas las recetas tienen como inspiración e ingrediente principal a la hoja de Camelia Sinensis en sus distintas variedades.
- Té helado al estilo indio (Sheer Cha).
Para prepararlo necesitamos un litro de agua mineral, dos cucharadas de té verde, dos tazas de leche, una cucharada de crema de leche, una pizca de sal, hojas de menta y rodajas de limón.
Primero hervimos el agua y le agregamos las hojas de té y la leche. Se cuece durante cinco minutos y le agregamos la sal. Lo dejamos enfriar y lo colamos.
Se sirve con la crema de leche y hielo. Lo decoramos con hojas de menta y rodajas de limón. - Imperial británico.
Necesitamos un litro de agua mineral, leche (opcional), azúcar, una cucharada de té Darjeeling, una cucharada de té English breakfast, una cucharada de té Earl Grey. Si no disponemos de estos tipos de té en hebras, porque no los encuentran o les resultan un poco caros, pueden utilizar la presentación en bolsitas utilizando en lugar de una cucharada de té una bolsita de té.
Para su preparación vertemos el contenido de las bolsitas o el té en hebras en un bol y mezclamos los tres tipos de té negro para lograr un blend homogéneo.
Hervimos en agua y agregamos la mezcla de tés, dejamos reposar de tres a cinco minutos, endulzamos a gusto y servimos. Lo podemos acompañar con leche.
Esta receta se denomina así porque combina tres de las variedades de té más apreciadas del Reino Unido. - Chai Masala.
El Chai Masala se caracteriza por incluir una gran variedad de especias, entre ellas raíz de jengibre, granos de pimienta negra, semillas de anís, canela, etc.
En este caso les ofrecemos una recta no tan especiada para que se animen a probarlo.
Debemos disponer de un litro de agua, dos cucharadas de té negro Ceylan, una cucharada de cardamomo, dos cucharadas de canela, dos cucharaditas de clavos de olor y azúcar.
Mezclamos en un bol el té negro y las especias, ponemos agua a hervir y le agregamos la mezcla de té y especias. Cuando comience a hervir lo tapamos y apagamos el fuego. Dejamos reposar cinco minutos y lo colamos y endulzamos. Dejamos reposar cinco minutos antes de servir. - Te verde al estilo marroquí.
Hervimos un litro agua con cuatro cucharadas de té verde. Dejamos reposar la infusión cinco minutos y la colamos. Colocamos tres cuatro hojas de menta en un vaso transparente. Endulzamos a gusto.
El té es la bebida nacional en Marruecos. La ceremonia del té es una de las más arraigadas del país y no fue hasta el siglo XVII que los ingleses llevaron la bebida a Marruecos. Se puede preparar con cualquier tipo de té verde y es común endulzarlo mucho. - Té persa
Necesitamos un litro de agua, dos cucharadas o dos bolsitas de té negro, azucar, trozos de durazno y ron.
Poner agua a hervir. Añadimos el agua hirviendo al té y dejamos reposar 5 minutos. Sacamos las bolsitas de té. Agregamos el azúcar en el té y dejamos que la mezcla se enfríe a temperatura ambiente.Preparamos vasos altos con trozos de durazno, gajos de naranja y un chorrito de ron. Cubrimos con cubitos de hielo. Añadimos el té. - Té ruso.
Para prepararlo necesitamos un litro de agua, dos cucharadas de té negro, cuatro cucharaditas de miel, una cucharadita de clavos de olor, una rama pequeña de canela, el jugo de un limón y el jugo de dos naranjas.
Ponemos en una tetera un poco de agua caliente y cubrimos el fondo. Añadimos la canela, los clavos y la miel. Calentamos durante siete minutos. Añadimos el agua hirviendo y dejamos reposar cinco minutos. Agregamos los jugos de limón y naranja y mezclamos. Colamos y servimos inmediatamente en vasos. - Té de jugo de naranja.
Necesitamos un litro de agua, tres naranjas, media rama de canela, cuatro clavos y tres bolsitas o cucharadas de té.
Colocamos los cuatro clavos en una naranja que esté bien limpia. Añadimos la naranja y la canela en rama al litro de agua y ponemos a hervir. Dejamos que repose durante 15 minutos. Colamos el agua, añadimos el té y dejamos reposar 5 minutos. Quitamos el té y cortamos la segunda naranja por la mitad. Apartamos una mitad y cortamos la otra mitad en trozos finos. Exprimimos la naranja restante. Colamos el jugo y lo añadimos al té. Poner 2 trozos de naranja en cada vaso y servir caliente. Endulzar a gusto. - Té al limón especiado.
Utilizamos un litro de agua, dos cucharadas o dos bolsitas de té Earl Grey, una cucharadita de clavo de olor, dos ramitas de canela, leche, el jugo de medio limón, y azúcar.
Hervimos el agua con el té durante cinco minutos, apagamos el fuego y agregamos los clavos de olor. Colamos la infusión y le añadimos el jugo limón. Por ultimo le agregamos leche, ramitas de canela y azúcar a gusto.
El salon de Té (el templo occidental del Té)
A fines del siglo XIX era difícil encontrar un lugar en el reino unido donde las mujeres de la época pudiesen reunirse a compartir un charla amena o simplemente a degustar una fantástica taza de te.
Por este motivo Catherine Cranston decide emprender en su ciudad Glasgow , Escocia con el primer salón de té en el año 1878; el emprendimiento se vuelve todo un éxito y en poco tiempo los salones de té recorren todo el Reino Unido y más tarde emprendedores de Europa y América Latina toman el ejemplo.
Pronto Cranston había transformado su salón en una cadena de ellos que recorría el Reino Unido.
Los artistas al ver esta nueva manifestación social, no tardaron en incorporar sus diseños a estos salones que congregaban grandes reuniones sociales de la época, y fue así que de la mano de uno de uno de los arquitectos e Interioristas mas famosos de la época, Charles Rennie Mackintosh, se diseño la meca de los salones de té, The Willow Tearooms .
The Willow Tearooms fue creado en 1903 y más allá de la trascendencia que tomo este salón por su función para la época, fue reconocido mundialmente por el trabajo de su diseñador que creo dos salones con diferentes corrientes pero ambas arraigadas a la historia del té , la primera clásica el “White Dining Room” y el otro con un influencia oriental “Chinese Room”.
En Londres se encuentran los mejores salones de te del mundo por ejemplo el Fortnum & Mason, que además de contar con tres salones de té exclusivos posee un servicio de restaurante .Los mejores hoteles londinenses como el Savoy o el Ritz tambien ofrecen salones de té de primer nivel, a la altura de sus servicios.
En Roma, el Caffe Grecco tiene uno de los servicios de té mas completos de la península itálica y en Barcelona desde el comienzo de los noventa el Tea Shop of East Best Company se convirtió en centro de reunión para los fanáticos españoles del buen té.
En nuestros días los salones de té son concurridos asiduamente por los amantes del mismo y de las delicias que ofrecen los distintos servicios de catering, en un ambiente propicio para disfrutar un momento ameno en buena compañía y deleitarse con esos pequeños momentos que nos satisfacen el alma.
Los rituales en torno al té
En publicaciones anteriores mencionamos que el té es de las bebidas más antiguas y consumidas del mundo. Estos dos factores han colaboradopara que en diferentes países se realicen diversos rituales en torno al mismo y es en esta ocasión que vamos a describirlos brevemente.
Desde sus orígenes el té fue utilizado como excusa para que la gente se reúna a charlar y se asocia al fortalecimiento de las relaciones.
En China, las primeras casas de té se popularizaron en el año 1260, pero la tradición del té provenía de siglos atrás y era bastante diferente a lo que conocemos actualmente. De acuerdo con escritos antiguos, antes del siglo VIII la preparación del té chino implicaba muchos pasos minuciosos. Las hojas de té eran sometidas primero a un tratamiento de vapor, luego se partían y se elaboraba una barra añadiéndole distintos ingredientes. Esta barra luego se aliñaba, se tostaba al fuego y se molía entre finas hojas de papel. Los chinos luego hervían agua con sal, añadían la barra de té y una cucharada de agua fría antes de que las partículas sedimentaran. Una vez terminado el proceso, servían la bebida en tazas y le daban sabor con leche y cebolla. Las costumbres han cambiado a lo largo del tiempo y hoy día los chinos utilizan técnicas de hervido modernas. El que los chinos hayan tomado costumbres un tanto más occidentales es muy criticado por la cultura japonesa que lleva con orgullo el hecho de no haberse dejado influenciar por el Occidente.
En Japón el consumo de té verde tiene una importante tradición. Chadoo camino del Té es parte de la cultura tradicional del Japón. Su historia se remonta al siglo V, cuando los monjes budistas trajeron el té deChina, era utilizado como medicina y se asociaba a la propagación del budismo Zen del santo hindú Bodhidharma. Los monjes se sentaban a meditar ante la estatua de Bodhidharma y compartían el té en un cuenco que pasaba de mano en mano. Este ritual sencillo termino originando en el siglo XV el complejo ritual del té japonés. Los principios del Chado se basan en el Wa, que es la armonía de uno mismo con las personas y la naturaleza, el Kei, que es el respeto por los demás; el Sei que se trata de la pureza del corazón y el espíritu, y por último el Jyacu, la tranquilidad.
En el Reino Unido se dan cuatro momentos para beber el té, el Early morning tea a primera hora de la mañana en el que suelen beber un blend de té fuerte que se denomina english breakfast; el nice cup of tea en el día; el five o´clock tea, el más popular que se debe a la Duquesa de Bedford. La duquesa sentía a esa hora de la tarde un leve cansancio, por lo que decidió beber una taza de té con un tentempié lo que le resulto muy agradable. A partir de ese momento invito a sus amigas para compartirlo y se transformo en una costumbre adoptada por todas las clases sociales.
En Rusia de acuerdo con tradiciones de siglos de antigüedad, los rusos utilizan el samovar para preparar el té. Los samovares son grandes contenedores decorados, usados tradicionalmente para preparar té. En primer lugar, los rusos echan el té condensado preparado con antelación en una taza; éste se había mantenido tibio en un plato en la parte superior del samovar. Para diluir el té hasta su adecuada textura, utilizan agua hirviendo extraída del samovar. Los aristócratas tomaban té en vasos largos de plata para los hombres y de porcelana para mujeres. Al igual que los ingleses lo beben cuatro veces al día; por la mañana con crema o leche cruda, pan de centeno, manteca y huevos cocidos. Después del almuerzo con algun dulce. A la hora de la merienda con pan blanco. En la cena se bebe sólo.
En India el té se prepara en infusión con una mezcla hecha con un tercio de leche y dos tercios de agua, todo hervido con azúcar. Se deja reposar durante cinco minutos, luego se cuela con una muselina y se sirve en las copas. En algunas zonas, el té blanco se aromatiza con semillas y se sirve con dulces.
En Turquía es una bebida mucho mas consumida del café. Es tan así que las madres comprueben la idoneidad como esposas de sus futuras nueras según la habilidad para preparar del la infusión de té.
“La afición al té refleja aquella concepción del Zen según la cual la grandeza se encuentra en los pequeños incidentes de la vida” Okakuro Kakuzo, El libro del té, 1906.
La ruta del té
En los orígenes el té se cultivaba en pequeñas huertas y sus principales consumidores eran los ricos y nobles. Es en siglo IV d.C cuando el té comienza a popularizarse y se vende en tabernas y posadas.
El modo de preparación del té en China era muy diferente al que conocemos actualmente, consistía en una decocción en la cual se maceraban las hojas de té, hervidas en leche con cáscaras de naranja. En los siglos V y VI d.C el consumo del té se expandió por lo que se idearon formulas para conservar el té por más tiempo.
En la dinastía china Tang el té se populariza definitivamente como una bebida placentera. En este periodo las pastillas de té verde se mezclaban con jugo de ciruela, luego se secaban y eran trituradas para preparar la infusión. En la dinastía Song las pastillas de té se trituraban directamente hasta formar un polvo de té.
Cuando China estuvo ocupada por los mongoles la tradición del té se hizo menos popular. Pero en la dinastía Ming China quiso recuperar el valor de su pasado y se retomaron viejas costumbres. Es en esa época donde se idea un nuevo proceso de conservación del té, que consistía en dejar fermentar el té verde y hornearlo hasta deshidratarlo, con lo que se detenía la fermentación. Así nacieron el té azul o oolong y el té negro.
En este momento los occidentales habían descubierto China y pronto también descubrirían las maravillas del té.
Los emperadores chinos trataron de toda manera de preservar el Imperio del contacto con el resto del mundo. Pero ni las restricciones al comercio exterior ni la Muralla China pudieron contra esto. Así la fiebre comercial de las compañías europeas llego a China.
Cuando Marco Polo descubrió una nueva ruta al Oriente, las potencias europeas quisieron controlar este mercado. Los primeros en hacerlo fueron los portugueses, que en 1513 llegaron a Cantón y conocieron el té. Pero esta infusión no despertó mucho interés en ellos.
Los que si vieron gran potencial en este negocio fueron los holandeses. Los portugueses traían el té de China y lo desembarcaban en Lisboa y fue la Compañía Holandesa de las Indias Orientales quien lo distribuyo en el resto de Europa. En Holanda la popularidad del té creció entre todas las clases sociales y Holanda lo reexportaba a Italia, Francia, Alemania y Portugal. En Francia y Alemania la bebida mas consumida era el café y el consumo de té solo aumentaba en Rusia e Inglaterra.
El primer té que llegó a Rusia fue un regalo de los chinos al zar Alexis en 1618. Un acuerdo comercial firmado en 1689 marcó el inicio de la importación regular; caravanas de trescientos camellos avanzaban hacia Usk Kayakhta, en la frontera, cargados con bolsas de tela para llevar té. Se tardaban dieciocho meses en llegar a Rusia. En 1796, los rusos bebían en un año el té cargado por seis mil camellos. Las caravanas existieron hasta la puesta en marcha del ferrocarril transiberiano en 1903, lo que permitió que los tés de China llegasen a Rusia en sólo una semana.
Algunos británicos habían escuchado del té, pero su primera aparición en Londres es en 1658 de la mano de Thomas Garraway, un comerciante propietario de una tienda situada en la ciudad de Londres. La popularidad del té en Inglaterra se extendió cuando el Rey Carlos II se casó con la princesa portuguesa Catalina de Braganza, que era una gran consumidora de la infusión y lo dio a conocer en la corte. Su alto costo impedía que llegara a toda la población. A su vez los fuertes impuestos propiciaron la adulteración del té. Al té negro se lo mezclaba con hojas trituradas de fresno y al te verde se lo mezclaba con brotes de saúco. Estas prácticas eran penalizadas pero igualmente se realizaban. En 1826, John Horniman fundó un pequeño negocio en la isla de Wight donde puso té sin adulterar en paquetes de papel precintados con un peso neto garantizado. El público lo recibió con entusiasmo y el sistema se practico de forma usual.
Era inevitable que el té llegara a Norteamérica, debido a la presencia de grupos colonizadores de Europa. Nueva York era la capital de los bebedores de té, con las mismas tradiciones, etiqueta y los mismos servicios de té que se utilizaban en Gran Bretaña, Holanda y Rusia.
Hasta mediados del siglo XIX China monopolizaba la producción de té. Pero la conquista de nuevos territorios por parte de los imperios coloniales otorgo el clima propicio para el cultivo del té. Entre estos territorios encontramos a India y a Ceilán. En 1823 se probó con éxito el cultivo de otra variedad de Camelia en India, la Camelia Assamica. Así comienza la fiebre del té en India y se ve acentuada en 1858 cuando India es anexada al Imperio Británico. Con los años y junto con ayuda de la tecnología India se convirtió en el principal productor de té desplazando a China. También son los británicos quienes impulsan la producción de té en Ceilán.
A partir de ese momento las plantaciones de té se extendieron por Sudáfrica y América latina.








